jueves, 10 de noviembre de 2011

El formato de las eliminatorias aburre.

Por quinta vez la Conmebol definirá a sus clasificados a un Mundial en un formato de liga de 9 selecciones (10 con Brasil), de todos contra todos, ida y vuelta durante dos años. Los primeros 4 clasifican directamente, uno va a repechaje y solo 4 quedan afuera sin chances. Esta vez no habrá superclásico Argentina - Brasil.
Es un torneo con poca imaginación. El formato aburre, no atrapa, le faltan condimentos, es muy insulso y básico. A este torneo le falta un campeón. Podría definirse con semifinal y final entre los primeros 4 o que simplemente la eliminatoria tome formato de campeonato y que alguna selección se corone campeón al finalizar. A esto podría sumarse una potencial final entre un campeón europeo y el campeón sudamericano.
Se refleja el desinterés de la gente que ya no llena los estadios aquí en Buenos Aires. Posiblemente yendo a un interior ávido de acontecimientos deportivos sea una solucion, pero la verdad es que las eliminatorias como están planteadas parecen un trámite. Aun más ahora que no está Brasil y el cupo de clasificados no se redujo.
Si bien el fútbol ha evolucionado mucho en su historia, se ha quedado muy atrás de otros deportes. El ojo de halcón del tenis, detener el tiempo cuando la pelota no esté en ruedo para desincentivar la pérdida de tiempo, los puntos bonus del rugby en caso de ganar por más de x goles para llamar a la audacia, son cambios que podrían hacer un juego más justo y más entretenido.
Como se dice, el fútbol se ve en el verde cesped pero todavía tiene un marco muy perfectible que puede influir positivamente (o negativamente) en el juego. Hagamos juego.